Entonces ella irrumpió en mi vida. La mujer de las tetas descomunales se interpuso entre aquel camión y yo y con la sola fuerza de sus pechos frenó su embestida. Me salvó de una muerte segura. Después se fundió de nuevo con la oscuridad. Nunca más la he vuelto a ver, pero no pierdo la esperanza. Hollaré las noches con su sostén destrozado hasta que la encuentre.
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