JUGUETES ROTOS

Abril 4, 2009 at 5:23 pm (Uncategorized)

Nos sentamos en la escalera. No queríamos paraguas para una lluvia tan fina. Habíamos pasado la tarde riéndonos de cualquiera que tuviera interés por algo. Los juzgábamos con una severidad espantosa. Si a uno algo le gustaba mucho: ése era un necio. Y sin embargo bastaba con que ella dibujara un garabato en un papel: yo pasaba semanas enteras construyéndoselo. Removía cielo y tierra. Luego se lo daba como quien trae un yogurt de la nevera. Me temblaban las manos. A ella le brillaban los ojos.  Pero no debía tener importancia. Me preguntó qué haría ese verano. No me gusta que juegues a la botella, dijo. Nos miramos. Nos habíamos creído especiales. Nos habíamos creído todo. No teníamos brazos. 

Permalink Dejar un comentario