Natalia Lafourcade – Ella es bonita

Noviembre 16, 2009 at 6:38 pm (Uncategorized) (, )

Esto es lo que le ha sucedido a Lilly Allen después de atiborrase de burritos.

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Vete por el palacio

Noviembre 15, 2009 at 8:48 pm (Uncategorized)

Todavía no he contado aquí el motivo por el que este blog tiene este título: Vete por el palacio. Vete por el palacio era lo que me decía mi abuela cuando me iba de casa de mis tíos, donde vivía. El camino del Palacio era el que más luz tenía del pueblo. Por el camino del Molino llegaba algo antes a mi casa, pero suponía ir por una calle desierta a las once de la noche, desierta y sin luz. Yo siempre iba por el camino del Molino. Mi abuela era miedosa y valiente. Aunque apenas se veía, en verano salía a andar por la playa al menos dos horas. Cuando ella volvía yo llegaba. Nos cruzábamos en el camino. Yo cambiaba la voz y le decía: Buenos días, señora Carmen. Entonces ella preguntaba que quién era, y yo ya con la mía le decía que yo. Me llamaba maricón, que no me metiera muy hondo. Tenía ese apego animal a la sangre que de tanto verlo en ella para mí ha quedado como un apego andaluz, porque ella era andaluza. No toleraba críticas externas a la familia, del tipo que fuesen, con razón o sin ella, ninguna. Incluso los primos que no tenían relación de sangre con nosotros no dejaron de ser nunca “forasteros”. A cambio pagaba con noches de insomnio cuando nos pasaba cualquier cosa mala. Se perdía en cavilaciones dándole vueltas a nuestros problemas. En los últimos años oía bastante mal, menos cuando decías algo sobre ella. Entonces oía como un pianista. Siempre veía la tele con auriculares. Escuchaba mucho la radio. Oía por las mañanas a Luis del Olmo y el resto del día la SER, pero era furibundamente antisocialista. Les tenía un odio africano. Me divertía mucho oírla. Siempre me decía que no hablara nunca de política. “Cuando vayas a casa de E…, no hables de política”. Eran socialistas, claro. Le encantaba sentarse a la fresca y hablar con unos y con otros. Sabía más de gente del pueblo que cualquier persona que no fuera inmigrante como ella. Sabía más que mis tíos maternos y que mi madre, que nacieron aquí. Era una apasionada del chisme. Malhablada. Un verano le íbamos contando los tacos diarios. Tuvimos que dejarlo. Era cristiana, cristiana de ir a misa, pero no creía que le esperara nada después de morir. Le tenía pánico a la muerte.  Le tenía un miedo enorme.  Puede que ni siquiera creyera en Dios, pero tenía estampas por toda su habitación. No creo que Jesús le interesara, pero se pasaba media hora cada mañana delante de la imagen del Cristo rezando. Juzgaba a la gente con una malicia para mí inigualable. No podía estar sola. Estar sola le espantaba, tenía que estar con gente, enterarse de todo. Nunca llamaba a nadie por su nombre, tenía sobrenombres para todos. Aquélla era “la de las tetas gordas”, aquél, “el nieto del abuelo”, porque al abuelo lo conocía más. La gente le tenía cariño, era divertido oírla. Tenía asma, se ahogaba, pero aguantó un par de infartos que hubieran tumbado un elefante. No soportaba estar en el hospital, pero la última vez que salió de uno tenía miedo al verse fuera. Recuerdo que subimos los dos en el ascensor a casa de mis tíos y nos encontramos una vecina. Aquélla le preguntó cómo estaba y mi abuela apenas pudo decir nada de la emoción de verse otra vez en casa y otra vez con la vecina, y de intentar hablar y demostrarle que estaba bien y no querer parecer enferma. Temí que le diera otro ataque ahí mismo y me enfadé por dentro con la vecina por atosigarla. Ya en casa, no sé cómo, salió el tema de dónde estaba enterrado mi abuelo. Él murió cuando mi abuela estaba embarazada de mi padre.  A ella la enterrarían con él, en el pueblo. Allí está el maricón, dijo.

CMS

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Jorge Drexler – Todo se transforma

Noviembre 12, 2009 at 10:34 pm (Uncategorized) (, )

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La senda del perdedor (fragmento)

Noviembre 12, 2009 at 10:30 pm (Uncategorized) (, , )

Le oí coger la badana de afilar. Todavía me dolía la pierna derecha. No servía de nada, habiendo sufrido la badana antes muchas veces. El mundo entero estaba allí fuera indiferente a todo, pero no servía de nada. Había millones de personas ahí fuera, perros, gatos, pájaros, edificios, calles, pero no importaba. Sólo estaba mi padre y la badana de afilar, el baño y yo. Usaba aquella badana para afilar la navaja de afeitar, y por las mañanas temprano yo le odiaba con su cara blanca de espuma, de pie delante del espejo afeitándose. Entonces me pegó el primer golpe. El sonido de la badana era plano y fuerte, el sonido era casi tan malo como el dolor del golpe. La badana cayó otra vez. Era como si mi padre fuera una máquina golpeando con aquella badana. Tenía el sentimiento de estar en una tumba. La badana cayó otra vez y yo pensé que aquella seguramente era la última. Pero no lo era. Cayó otra vez. Yo no le odiaba. Simplemente, no podía creérmelo, quería librarme de él. No podía llorar. Me sentía demasiado mal para llorar, demasiado confundido. La badana cayó otra vez, luego se detuvo. Yo me puse de pie y esperé. Le oí colgar la badana.

-La próxima vez -dijo-, no quiero encontrar ni una hoja.

Le oí salir del baño. Cerró la puerta. Las paredes eran hermosas, la bañera era hermosa, el lavabo y la cortina de la ducha eran hermosos, hasta el wáter era hermoso. Mi padre se había ido.

 

“La senda del perdedor” fue escrito por Charles Bukowsky.

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FLEET FOXES – BLUE RIDGE MOUNTAINS

Noviembre 8, 2009 at 12:03 pm (Uncategorized)

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ÁGORA. Una opinión.

Noviembre 7, 2009 at 1:43 am (Uncategorized)

Antes de dar mi opinión sobre Ágora creo que será mejor aclarar algo: puedo ser muy despistado. A veces oigo las cosas hasta la mitad o retengo datos totalmente inciertos y los doy por verdad. Qué se le va a hacer: yo no sabía que Ágora duraba -¿tan sólo?- dos horas. En alguna parte debí entender algo de un metraje absolutamente insano y durante semanas he estado evitándola sólo por eso. Pero no he podido resistirme, quería tener mi opinión en el asunto y lo he conseguido. No soy crítico de cine. ¿Pruebas? La frase tan peregrina e insulsa con que voy a empezar: la película se deja ver. Y es que muchas personas de las que me fío me la habían puesto tan mal que ya estaba por esperarme al videoclub. Ni tan larga ni tan lenta. Sí me voy con la impresión de ver una película de buenos y malos, de personajes quizá, como suele decirse, algo planos. Eso siempre me deja mal sabor, sensación de irrealidad. En el fondo es darlo masticadito. Claro que esto tiene sus ventajas cuando quieres lanzar un mensaje: todo queda muy claro. Se digiere bien. Y yo además, hasta mira, creo que Aménabar tiene un buen propósito. Sí sí. El mío no es descubrir América. Amenábar critica el fanatismo religioso. La imposición violenta de las creencias por parte de los que hasta hace nada habían sido perseguidos y violentados. Y de paso pone por las nubes las bondades de la razón y de la ciencia y del espítiru crítico y de la autonomía a la hora de actuar. Supongo que lo habrá dicho en tantas entrevistas que hasta me da un poco de cosa el repetirlo. Es así. Y eso creo que queda claro y lo hace bien. Yo no pienso que una película tenga que contar verdades históricas, para eso están los documentales. Pero mira, Alejandro, es que joder, últimamente las causas razonables las estás apoyando en personajes que no dan la talla. Porque lo siento, pero tu Hipatia no me emociona. Porque te estás empeñando en encumbrar a héroes fríos, que de tan fieles a su conciencia y a sus creencias y a su forma de ver las cosas al fin resultan tan intransigentes como los que criticas. Es que acaban por no ver a la gente que tienen delante y, vaya, resulta muy difícil emocionarse con ellos. Ya te pasaba con Sampedro, que bien mirado era un gruñón y un cascarrabias y un tío que sólo veía en la gente instrumentos para matarse. Sampedro me cayó fatal. Hipatia no me emociona. No me cuadra una obsesa de la ciencia -por muy certera y atrevida que sea- para combatir el fanatismo religioso. Y sin embargo hay hombres que se enamoran de ella y entonces la película funciona por un momento y hasta se puede echar una lagrimilla. Cuando velan por alguien que no es capaz de amar y que ya no ve más que sus elipses y sus sistemas astronómicos . No quiero aburrir con detalles.  Sólo diré lo triste que es recordar que cuando los Estados están flojos todo queda en manos de la turba y de los aprovechados que la dirigen, y ya no se sabe qué es peor.  Que hay que mirar con lupa a quien dice hablar en nombre de Dios. Y que no ha habido ningún plano que me haya quedado diciendo, joder, qué bueno. Porque lo de la imagen de la Tierra, de alejarse de lo que sucede, de tomar distancia, de relativizar, lo he visto en tantos forwards que no creía que te atrevieras, Alejandro. Aunque a veces no está mal que nos lo recuerden.

Puede que no sea una obra maestra, pero bien mirado, para lo que se hace, y con las cosas que nos hemos tragado, ¿por qué no?

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FACTOTUM (FRAGMENTO)

Noviembre 5, 2009 at 10:16 pm (Uncategorized) (, , )

Tenía una maleta de cartón que se estaba cayendo a pedazos. En otros tiempos había sido negra, pero la cubierta negra se había pelado y el cartón amarillo había quedado al descubierto. Había tratado de arreglarlo cubriendo el cartón con betún negro. Mientras caminaba bajo la lluvia, el betún de la maleta se iba corriendo y sin darme cuenta me iba pintando rayas negras en ambas perneras del pantalón al cambiarme la maleta de una mano a otra.

 

“Factotum” fue escrito por Charles Bukowsky.

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