Archivo mensual: diciembre 2009

Apócrifo

Al cumplir su cuarto año José talló tres figuritas en madera imitando tres reyes y las regaló al niño. Desde ese día solía verse a Jesús jugar con ellas en el patio de su casa. Un niño del barrio, de nombre Judas, se detuvo una mañana ante la puerta abierta del patio y viéndolo así le preguntó: “¿Qué haces, Jesús?” Y Jesús le respondió: “Juego con mis reyes”. Judas quiso saber entonces a qué jugaba Jesús con los reyes. “Vienen y me adoran”, dijo Jesús. “¿Te adoran?”, preguntó confundido el otro. “Sí. Mis padres dicen que cuando nací unos reyes vinieron de muy lejos porque estaban muy alegres de que hubiera nacido, y que me trajeron regalos. Y que con esos regalos mi padre pudo abrir la carpintería”. Entonces Judas salió del patio donde Jesús jugaba con las tres figuritas de madera y corrió hasta su casa. Agitado, contó a su madre la historia de Jesús y los Reyes, y le preguntó si aquello era cierto. La madre, que había escuchado atentamente el relato de su hijo, dejó un momento la masa que preparaba y sonrió. “El año que tú y Jesús nacisteis”, dijo, “el rey de Judea regaló tres monedas de oro a las familias que tuvieron su primer hijo, y cuatro a las que les nacía el segundo. Los funcionarios del Rey vinieron a casa y nos dieron las monedas. Así que gracias a que naciste nos dieron cuatro monedas de oro, por ser el segundo de esta casa. Pero no hubo ningún rey, hijo”. Desde entonces Judas envidiaba secretamente a Jesús, a causa de aquellos padres que lo hacían especial, y ansiaba contarle la verdad.

CMS

Vida y muerte en el Tercer Reich (fragmento)

La Wehrmacht imprimió carteles en los que se ordenaba a la población judía de Kiev reunirse en un lugar público la mañana del 29 de septiembre y se encargó de vigilar la ruta hacia el barranco de las afueras de la ciudad donde se ejecutó a los judíos. Dado que difícilmente se las podía confundir con combatientes, la mayoría de las víctimas cayeron en el engaño de que se las trasladaría a otro lugar; a las ocho de la mañana se habían reunido en el lugar indicado más de treinta mil miembros de la comunidad judía de la ciudad, en su mayoría ancianos o personas muy jóvenes y, en particular, mujeres. Sin embargo, en contra de lo que esperaban no se los condujo a la estación de tren, sino al cementerio judío y al barranco de Babi Yar. “Todavía recuerdo el horror que invadió a los judíos cuando llegaron al borde del barranco y pudieron ver por primera vez los cuerpos que había abajo -relató Kurt Werner, un tirador de las SS, en su testimonio sobre la masacre-. Muchos de ellos empezaron a gritar dominados por el miedo. Nadie puede imaginarse los nervios que había que tener para continuar con una labor tan desagradable.” Los guardias dirigían a los judíos hacia “diferentes lugares, donde primero tenían que dejar su equipaje, luego sus abrigos, zapatos, y demás prendas, y finalmente su ropa interior”. Después de unos cuantos minutos las víctimas quedaban desnudas. A continuación, miembros de la policía ucraniana los empujaban al borde del barranco. En el testimonio que ofreció después de terminada la guerra, Werner recordaba así lo ocurrido: “Tenían que acostarse boca abajo. En el barranco había tres grupos de soldados, cada uno de los cuales estaba formado por unos doce hombres. Constantemente llegaban nuevos grupos de judíos. Los recién llegados tenían que echarse encima de los cadáveres de los judíos que acababan de ser ejecutados”.

Peter Fritzsche, “Vida y muerte en el Tercer Reich”, Crítica, 2008.

The Babi-Yar Gallery

Shoeshine

POLUCIÓN DE PELUCHE

No pudo mantenerse insensible el peluche a su condición de ser-para-el-roce. Amaneció hoy ligeramente deshilachado en un costado, orugas de blanca fibra desparramadas por las sábanas. Pobre; ahí lo tenemos tras haberse deslizado furtivo del onírico abrazo de la cariñosa durmiente, en el borde del colchón, decidiendo, enmoquetado de rubor incontenible, si tirarse o esperar que su pueril propietaria despierte y quiera arreglar el descosido.

CMS

Pinacoteca psiquiátrica en España 1917-1990

(…) La emergencia de las vanguardias europeas posibilitó que la pintura psiquiátrica se proyectara fuera de los muros manicomiales. Los locos, que podían ser artistas, mostraron su obra no sólo como un reflejo de sus procesos morbosos, sino también como obras de arte capaces de conmover por la originalidad de sus formas y de sus contenidos. Las obras mostraban los tenues límites entre la creación de artistas sanos o enfermos, erigiéndose como un hecho cultural mas allá de las etiquetas, a menudo peyorativas, que imponían los diagnósticos psiquiátricos. (…)

Tierno, ¿verdad?

Hasta el 24 de enero de 2010 en La Nau.

Fuente:http://www.uv.es/cultura/c/docs/exppinacotecapsiquiatrica09cast.htm

Ideas para inicios de novelas capaces de crear (si se dan las condiciones) polémica mediática

1) Desde su infancia más tierna, el comportamiento de Hammon Al Habugi había sido estrechamente vigilado por los guardianes de la ley islámica.

2) La bajísima participación no fue obstáculo para que el Presidente alcanzara su cuarto mandato. Con el veinte por ciento de los votos emitidos había barrido al resto de candidatos. El pueblo había hablado. Sólo una sentencia desfavorable en un viejo caso de pederastia podía acabar ahora con las esperanzas que las profundas reformas prometidas…

3) No era la primera vez que el camarlengo entraba en su aposento sin llamar. El Papa guardó el típex en el cajón y se volvió hacia el cardenal. ¿Qué pasa?, preguntó, visiblemente contrariado.

The beach boys – All I wanna do