Archivo mensual: julio 2011

Nicks et natura

Desde que empezó este mundillo de Internet me ha llamado la atención el tema de los nicks, los nombres de usuario en castellano. Cómo algunos aprovechamos para rebautizarnos -y otros no-, cómo intentamos abarcar con una palabra la que creemos que es nuestra personalidad -obviamente algo del todo imposible-, mostrar gustos o simplemente homenajear palabras que nos suenan bien. Supongo que todos conocemos ejemplos. Forma parte del placer de crear nombrando cosas, del que serían variantes algunas de mis favoritas, como parir neologismos o poner motes. Esto sirve también para desenmascarar lugares donde la libertad apenas existe, como el trabajo. En mi trabajo mi usuario es un número asignado… con esto creo que queda validado el argumento. Pero en fin… no es eso lo que me interesa ahora. Lo que me pregunto es si ese proceso se podría dar a la inversa. Es decir, si un cambio en nuestro nombre de usuario en el mundo virtual podría dar lugar a cambios en algún aspecto de nuestro yo real. Teniendo en cuenta la importancia y la amplitud que está tomando ese otro mundo no creo que la posibilidad deba descartarse sin más. Pensémoslo: poder modificar algo en nosotros con un simple cambio de nick en la cuenta de correo, Facebook o Twitter. No creo que sea exagerado decir que se abrirían nuevas perspectivas en el dudoso campo de la Psicología -por no decir en el tenebroso de la Psiquiatría-. Así, un psicólogo pasaría a ser un investigador de palabras adecuadas -nombres de usuario-  para lograr los cambios perseguidos, y un psiquiatra, una persona. 

Debo advertir que no he probado a aplicar esta teoría -desconozco, por lo demás, si es original-, que de momento dejo en la caja de elucubraciones surgidas en la ducha. Lo digo porque siempre hay alguien dispuesto a tomar la cosas demasiado en serio… o de un modo ingenuo. Cuando le comenté esta idea a un amigo, le faltó tiempo para crear una nueva cuenta de correo para aumentar el tamaño de su pene. La burla de la naturaleza tiene sus límites. 

Viaje

Bajo colosales nubes

Pisadas hoy por la suela

De algún gigante enfadado

                                               -Aunque no llueve-

He venido a hacer un viaje

A quince minutos de mi casa.

He venido a ver.

A hundir los pies en la arena

Y las manos en la nuca.

He venido a hacer un viaje

De los que no dejan imán en la nevera. 

Efeméride increíble (II)

Hace 88  años, 3 meses y un día, el 1 de noviembre de 1923, Gretel, una joven berlinesa que años más tarde llegaría a estrechar la mano de Joseph Goebbels, salió con sus amigos a tomar una cerveza en un bar cercano a Unter Den Linden. Pagó por ella 4.000 millones de marcos del momento. 

Concretamente soltó uno de éstos…

Archivo:5 milliarden mark.jpg

…y le devolvieron uno como éste (convertido de uno de mil por el sencillo procedimiento de poner en gótica roja el nuevo valor)…

Archivo:Billionmarks.jpg

La creencia popular en que “hay cosas más importantes que el dinero” podría haberse originado a partir de hechos como éste. 

A la ducha

Ven, 

Vamos a burlarnos en secreto del verano. 

Dejaré

Una vez más

Que me hagas lo que quieras.

Tócame

Donde te dé la gana. 

Demuéstrame

Que lo de Tales de Mileto era verdad.

Y que se puede volver a nacer

Sin demasiadas implicaciones.

Que Daniel San

No te hizo en vano el homenaje

En aquella fiesta de disfraces.

Y que lo de Norman Bates

Fue sólo un buen intento

De darte mala prensa. 

Algunas cosas que decir sobre la brisa

  • La brisa es el aliento del viento comiéndose un helado.
  • La brisa es el aire acondicionado de la playa.
  • La brisa es todavía más barata que IKEA.
  • La brisa puede ser un motivo para creer en Dios (aunque también existen las moscas).
  • La brisa podría venir de un inmenso fagot muy frío.
  • La brisa es la música de viento que hace bailar sosegadamente las cosas.
  • No creo que los elefantes disfruten especialmente de la brisa.
  • La brisa no se deja encerrar en un pentagrama.
  • La brisa invita a cerrar los ojos, así que debe ser más importante que muchas de las cosas que vemos. 
  • A la brisa todo le da lo mismo. 

Senna

“Senna” es, sin hacer demasiada memoria, la película que más me ha interesado y emocionado en bastante tiempo. No es sólo la película-documental sobre la carrera de Ayrton Senna en la Fórmula 1. Es una reflexión sobre qué es competir, sobre el deseo obsesivo de ganar, de GANAR, esa especie de sublimación de la guerra a través del deporte. De cómo la práctica de un deporte (o de cualquier otra cosa) se puede convertir en arte (si se conoce su técnica, sus trucos) y cómo ciertas sensibilidades pueden llegar de ese arte a la mística (cuando la técnica se ejecuta ya sin ser consciente y se entra en algo parecido al éxtasis). Suena raro, ¿verdad? Pues Senna habla de ello. Y de otras cosas. 

Las imágenes que he cortado probablemente estén entre las más banales y las más personales y profundas. El vídeo empieza con la celebración del tercer campeonato del mundo, el último, y la incluyo por una razón muy sencilla: me encanta la canción que suena. He dejado la parte final porque me parece un buen ejemplo de cómo el documental trasciende lo deportivo y va al cogollo de la persona. Si tenéis ocasión… ya sabéis. 

“La diligencia” y los bancos